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Red de Bancos de Germoplasma

Recursos fitogenéticos en Chile;

Chile es uno de los países con la mayor diversidad de especies vegetales en el mundo, tanto por su localización como por su goegrafía única, que le entrega una gran variedad de climas y por tanto una gran variedad de ecosistemas, que han creado especies únicas en el mundo.
 
Las necesidades de alimentación de una población nacional y mundial mayor, y el aumento de la productividad en la agricultura, junto con la amenaza cada vez más real del cambio climático, ha hecho que la recolección y conservación de los elementos fitogenéticos tenga cada vez más importancia, para mantener la diversidad de especies y mantener y aumentar la producción. Es por ello que resulta sorprendente que en Chile no exista una regulación legal orgánica que genere una red centralizada de recolección, conservación e investigación de los recursos fitogenéticos nacionales.
 
Los recursos fitogenéticos son cualquier material de la planta, incluido el material reproductivo y de propagación que contiene rasgos genéticos, que tiene valor para la alimentación y la agricultura.
 
Existe, a pesar de la falta de regulación orgánica, un mandato genérico al Ministerio de Agricultura que le encarga la conservación de las semillas, instaurado en el artículo 4º del Decreto Ley 1764 de 1977: “Corresponderá al Ministerio de Agricultura formular la política nacional de semillas y la elaboración de los planes y programas, dentro de la orientación que fije el Supremo Gobierno”.
 
En virtud de sus atribuciones, en 1964 el Ministerio de Agricultura creó el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), a quien encargó, entre otros aspectos, la creación de una Red de Bancos de Germoplasma, que tiene como funciones conservar y utilizar de manera sostenible los recursos genéticos del país, encargarse de la investigación de los mismos y ser la fuente de datos para el desarrollo de nuevas especies vegetales, con el objeto de aumentar la competitividad de los productores nacionales.
 
Esta Red estaba compuesta en su comienzo por Bancos mantenidos directamente por el INIA, pero en virtud de un acuerdo con diversas instituciones públicas y privadas, formalizados mediante el Convenio de Colaboración de Bancos de Germoplasma (Resolución Exenta Nº 577 del año 2013 del Ministerio de Agricultura), se formó una Red Nacional de Bancos de Germoplasma, que contó con la participación de diversas instituciones públicas y privadas que mantenían Bancos de Germoplasmas independientes de la Red del INIA, ampliándose de gran manera la cantidad de Bancos de Germoplasma adheridos a la red.
 
Una de las características más interesantes de esta Red es el acceso público a la información sobre las semillas y materiales de propagación vegetal, a través del sitio web de la Red, en el cual se puede encontrar las características específicas de la semilla, tales como su país de recolección, lugar de regeneración, el tiempo de germinación, las diferencias entre cada variedad, entre muchísimos otros datos, pudiéndose incluso solicitar muestras de semillas en línea, lo que hace muchísimo más amplio el acceso al estudio y utilización de material fitogenético no sólo a expertos sino a la generalidad de la población.
 
De esta forma, a pesar de la falta de una regulación orgánica establecida en la ley que se encargue de la gestión y conservación de los recursos genéticos en el país, existe un mecanismo regulado por el Ministerio de Agricultura y el INIA que cumple la función. Sin embargo, sería beneficioso que existiera una regulación legal más exhaustiva y orgánica para la conservación de los recursos fitogenéticos.
 
Autor: Carlos Browne